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Estrategias de manipulación

Violencia

Cualquier uso de la fuerza o de la intimidación corporal: el punto en que el abuso se convierte en un riesgo directo para tu integridad y tu vida.

Qué es

La violencia física es cualquier uso de la fuerza o de la intimidación corporal contra la otra persona, y es el punto en el que el abuso psicológico se convierte, además, en un riesgo directo para la integridad y la vida de la víctima.

No todas las relaciones de abuso psicológico incluyen violencia física, pero cuando aparece no suele hacerlo de golpe. Con frecuencia está precedida por un clima de miedo construido con otros medios: insultos, control, amenazas, portazos, objetos rotos, miradas o gestos que intimidan. Cuando llega el primer episodio físico, ese clima ya ha preparado a la víctima para minimizarlo, justificarlo o creer que no volverá a ocurrir. Y suele repetirse, con tendencia a intensificarse con el tiempo.

Qué se considera violencia física

  • Golpes, bofetadas, empujones, tirones de pelo, patadas, zarandeos o mordiscos.
  • Sujetar, bloquear una puerta o impedir salir de una habitación o de la casa.
  • Estrangulamiento o asfixia, incluso «brevemente» o «sin dejar marca».
  • Lanzar o romper objetos, golpear paredes o puertas para intimidar.
  • Conducir de forma temeraria para asustar, o abandonar a la víctima en un lugar inseguro.
  • Impedir el sueño, la comida o la atención médica.
  • Agresiones durante el embarazo o contra los hijos o las mascotas.
  • Forzar relaciones sexuales o conductas sexuales no deseadas, que además constituyen violencia sexual.

El ciclo y la minimización

A menudo sigue un patrón: se acumula la tensión, se produce el estallido, y después llega la fase de arrepentimiento, con disculpas, regalos, promesas y una nueva etapa de calma que el agresor y la víctima viven como «la luna de miel». Ese periodo de calma refuerza la esperanza de cambio y dificulta romper la relación. También es frecuente que la víctima se quite importancia a sí misma («no fue para tanto», «yo también le provoqué») o que lo oculte por vergüenza o por miedo a no ser creída.

Lo que conviene saber sobre el riesgo

La violencia nunca es responsabilidad de quien la sufre, aunque haya habido una discusión, alcohol o estrés de por medio. El estrangulamiento se considera un indicador serio de riesgo de violencia grave o mortal futura, y los momentos de ruptura o de intento de separación son especialmente peligrosos. Por eso, valorar el riesgo y planificar la seguridad con ayuda especializada es más prudente que enfrentarse o marcharse sin preparación.

Qué puedes hacer

  • Si hay peligro inmediato, llamar al 112. En España, el 016 atiende a víctimas de violencia de género las 24 horas, es gratuito y también ofrece orientación por WhatsApp (600 000 016). Ten en cuenta que un dispositivo compartido o vigilado puede dejar rastro de las llamadas y de las búsquedas.
  • Acudir a un centro sanitario si hay lesiones: el parte médico queda como registro.
  • Guardar pruebas: fotografías de lesiones, mensajes, audios, partes médicos, nombres de testigos. Conviene hacerlo en un lugar al que el agresor no tenga acceso.
  • Preparar un plan de seguridad: una persona de confianza que sepa la situación, una bolsa con documentos, llaves, medicación y dinero, y un lugar al que ir.
  • Pedir asesoramiento antes de dar pasos, a un servicio especializado o a un abogado, para conocer las opciones de protección que existen.
  • Si hay menores, recordar que presenciar la violencia también les afecta: pedir ayuda también es protegerlos.

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